Es la imagen que más circula de Atacama: alguien flotando de espaldas, con los pies fuera del agua y un volcán detrás. Lo que casi nadie aclara es que no en todas las lagunas se puede entrar al agua, y esa confusión genera bastantes decepciones.
Cuál es cuál
| Laguna | ¿Se puede nadar? | Por qué se visita |
|---|---|---|
| Laguna Cejar | Sí | Flotar sin esfuerzo |
| Lagunas Escondidas de Baltinache | Sí | Circuito de varias lagunas pequeñas |
| Tebinquiche | No | Atardecer y espejo sobre el salar |
| Ojos del Salar | No | Dos pozones circulares en medio del desierto |
El circuito clásico de tarde suele combinar Cejar con Ojos del Salar y Tebinquiche. Se entra al agua en la primera y las otras dos se recorren caminando, con el atardecer como plato fuerte.
Por qué se flota
La concentración de sal en el agua es tan alta que la densidad supera bastante a la del cuerpo humano. No hay que hacer nada: uno entra y sube. Nadar en el sentido tradicional es casi imposible, porque las piernas tienden a salir a la superficie.
La sensación desconcierta los primeros segundos y después se vuelve muy agradable. Es, para mucha gente, el momento más recordado del viaje.
El agua está fría. Alrededor de los veinte grados o menos, y el aire de la tarde en el desierto baja rápido al salir. Entrar es un pequeño acto de valentía; salir, uno mayor. Vale la pena igual.
Reglas que hay que respetar
Estas lagunas son ecosistemas frágiles y están administradas por comunidades locales. Las normas no son burocracia:
- Sin bloqueador ni repelente al entrar. Hay que enjuagarse antes. Los productos químicos alteran el equilibrio del agua.
- Ducha obligatoria al salir. Está disponible en el lugar y no es opcional: la sal seca sobre la piel pica bastante.
- Solo en las zonas habilitadas. El borde del salar es cortante y hay sectores protegidos.
Consejos prácticos
- Sin joyas. La sal ataca los metales. Anillos, pulseras y relojes se quedan en el bolso.
- No te afeites ese día. Cualquier corte reciente arde de verdad.
- La cabeza fuera del agua. La sal en los ojos es muy molesta y no hay dónde lavarse ahí mismo.
- Sandalias. El fondo y el borde tienen cristales de sal filosos.
- Toalla de secado rápido y bolsa para la ropa mojada.
- Abrigo para después. Se sale mojado y el atardecer llega enseguida.
Con niños, ojo con los ojos y con los raspones. La flotación les encanta, pero conviene entrar con ellos y no dejarlos sumergir la cara.
Cuándo ir
Casi siempre de tarde, porque el atardecer sobre el salar es parte de la excursión. El agua está algo menos fría a esa hora y la luz sobre Tebinquiche, con la cordillera reflejada, es de las mejores del viaje.
Es una salida de baja altura, alrededor de los 2.300 metros, así que funciona bien en los primeros días de la estadía, cuando todavía conviene no subir.